Una conmovedora historia de un niño huérfano que debe arreglárselas de los abusos a los que es sometido. Pero a pesar de los maltratos y la corrupción, mantiene sus principios morales sobre toda adversidad. No deja de ser el niño amoroso, bondadoso y bueno, ese ideal de Charles Dickens de la bondad.
Cabe destacar los vívidos personajes de la novela, unos malos muy malos y unos buenos muy buenos. Pero siempre complejos y muy reales.
La novela es una profunda crítica social de la sociedad inglesa de la primera parte del siglo XIX, donde advierte la maldad y los caminos de perdición a los que se enfrenta el alma humana, pero también resalta la bondad, que al final saldrá victoriosa. En la novela es claro el contraste entre el bien y el mal, alternando momentos de gran felicidad con otros de profunda desesperanza. Al final del relato, ese bien y ese mal se enfrentan con la moraleja de que la maldad, tarde o temprano, se paga.
Es en ese enfrentamiento que considero decisivo a Nancy, una niña ladrona de 17 años, que a pesar de haber "elegido" el mal camino, se arrepiente y ayuda de manera decisiva a Oliver frente a las intenciones de Fagin y su misterioso socio Monks. Nancy convive en los dos bandos, su amor por el bandido Sikes y la leatad que debe a la banda de Fagin, en contraste con la compasión sentida por el drama de Oliver y su decisión de ayudarlo. Es probable que sin su ayuda, el mal hubiese triunfado.
En mi opinión, es un realismo idealizado, o si se quiere, un realismo potenciado.
Me parece que hablar del mal y del bien, y que la novela se desarrolla en esa disputa, debería ser ampliada.
ResponderEliminarNs si esa sera la respuesta
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